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    April 27

    Javier Moreno, el talento que viene

    Comparte nombre con el actual director de El País, el periódico; y otro Moreno, Luís Javier, es un poeta andaluz de la nueva generación. Pero el que aquí se merece unas líneas es Javier Moreno Bazán, un jovencísimo corredor jienense que esta temporada luce los colores del modesto Extremadura-Spiuk.

     

    Natural de Torredonjimeno (Jaén), Moreno se forjó como ciclista en la fértil cantera del Avilas Rojas, aunque con este equipo ya “emigrado” a Ceuta. En él logró ganar una competición tan exigente como la Copa de España sub 23 2005, una competición que fomenta un perfil combativo, que fabrica clasicómanos en un país donde no los hay. No era nuevo en esas lídes. El jienense, nacido un 18 de julio de 1984, ya había vencido esta competición en categoría juvenil.

     

    Tras pasar a profesionales con el equipo Nicolás Mateos, y aunque contaban con él, Moreno optó por jugarse el futuro con un arriesgado fichaje: una temporada en un proyecto como el Extremadura-Spiuk, modesto, incierto pero que le garantiza protagonismo. Y lo está teniendo. Moreno, en su segundo año, muestra una capacidad excelente para leer las carreras.

     

    Estuvo entre los primeros en el Gran Premio Miguel Induráin; y tiene mérito en un equipo comparsa, pero hizo en esa carrera entre los diez primeros. Un gran resultado que confirma que tiene algo especial en su piernas, además de velocidad y facilidad para pasar la montaña. Bien asesorado por el Triki Beltrán, su aventura extremeña puede catapultarle. Y en la Vuelta a Extremadura, donde de momento es líder, lo está confirmando.

    April 26

    Rebellin, cuestión de fe

    Cuando el Gerolsteiner alemán fichó a Davide Rebellín en 2002, los rectores del equipo centroeuropeo tenían claro qué tipo de corredor era Rebellin, que ya llegaba a punto de cumplir la treintena. Su misión era clara: conseguir victorias. Rebellin no es un clasicómano tan refinado como otros, pero sí efectivo cuando la racha se lo permite. Y buena muestra de ello, algo que le tuvo que valer la jubilación en el Gerolsteiner, fue su triplete mágico de 2004, cuando logró vencer en la Amstel Gold Race, la Flecha Valona y la Lieja-Bastogne-Lieja, una gesta histórica que vino a poner un parche en su caída de 2003, cuando en la Flecha de ese se produjo una fractura de clavícula en una dura caída. Su fichaje, no es menos cierto, fue considerado como el inicio del retiro para este corredor disciplinado y regular, aunque no rematador. Gerolsteiner ganó caché, aunque se pensaba que Davide no llegaba en su mejor momento, o que éste quedaba lejos.

    Lejos de su aspecto tímido y callado, de esos ojos tristones que aportan paz y tranquilidad cuando se los mira de frente pese a la sonrisa pícara que delata un pillo, se esconde un corredor de carácter, capaz de intentar correr un mundial con Argentina al no ser convocado por Italia precisamente en ese 2004 mágico, en su año, en el año que, él pensaba, tenía que tener la carrera en sus piernas. Y con cierta edad. No le salió la jugada de Argentina, aunque al final acabó regresando a la selección italiana en 2006, si bien hasta este año, cosas de la vida, no había vuelto a levantar los brazos. Dos años de sequía. Dos años de cierta tensión para un hombre que vive para ganar. Y que ama el ciclismo con esa pasión que solo inculcan los padres. Y en su caso, el suyo, Gedeone, llegó a competir en su infancia… con lo que la bici siempre estuvo en casa.

    A Davide le conocen como el pío. La verdad es que tiene aspecto de no haber roto nunca un plato, pero este curioso mote no se debe a que sea natural de San Bonifacio, sino que, de joven, estudió en un seminario.  Iba para cura. Acabó en ciclista, algo que parece pecado en estos días.

    Dicen, o se le "acusa", que le falta pegada. En 2000 acumuló hasta nueve segundos puestos, por ejemplo. Se defiende en todos los terrenos bastante bien: sube, es rápido, no lo hace mal contra el reloj,... podría tener un palmarés mucho mejor, a pesar de acumular más de 45 triunfos que otros quisieran. También, y se pudo ver en la última París-Niza, en determinados momentos se desengancha de las carreras. Es veterano, sí, pero también inocente; y eso es intrínseco a su persona de naturaleza buena. Profesa el cristianismo, colabora con asociaciones y no duda en ayudar a los suyos. A su compañero Federico Morini, que viajó con él a la aventura del Gerolsteiner, le nombró su jefe de prensa cuando Morini sufrió un grave accidente del que se recuperó, pero a punto estuvo de dejarle en una silla de ruedas.

    En muchas ocasiones se ha hablado de él como "un escalador con alma de clasicómano", lo que explica sus buenas actuaciones en grandes vueltas. Una dicotomía que se traduce en su propio ser, que distingue entre el Rebellin ciclista y el Rebelix ficticio que protagonizaba su página web, y que de alguna forma alude a “rebelión”. Es como una liberación personal. Como la máscara del superhéroe, como el alter-ego del corredor. Pero le siguen viendo como un buen corredor, aunque no un campeón.

    Se confirmó para el gran público en 1996, cuando venció en una etapa del Giro de Italia (Monte Sirino) y logró vestir la maglia rosa, para acabar sexto en la general final. Esto abrió los ojos del oportunista equipo Francaiçe des Jeux, que le fichó para experimentar con sus dotes en el Tour de 1997; y Rebellin creyó, superó su modestia tradicional y miraba cotas altas. Pero salió mal y Rebellin, que había fichado por Polti para 1996, regresó a su equipo. Y allí, en Polti volvió a ganar: la Clásica de San Sebastián, Zurich,... volvió a la senda que descubrió a los pocos días de ser profesional, en 1992, cuando fue segundo en todo un Giro de Romagna o quinto en el Giro del Véneto enrolado en el GB-MG del mítico Ferretti.

    April 22

    Cañada o la joya delicada

    Hay que alegrarse por David Cañada. El aragonés ha vuelto ser noticia por su buena actuación en el Tor de Georgia, una carrera de Estados Unidos de la más prestigiosas y que, sin embargo, se ha podido disputar en el último momento gracias a la ayuda de Ford. El corredor de Saunier Duval ha llegado a ser líder en esta carrera y, en el momento de escribir estas líneas, va tercero en la general. Qué buen corredor, qué perfil tan diferente a lo que solía ser hace unos años el perfil de ciclista español... y que mala suerte. Cañada, una de las primeras perlas que saltaron al profesionalismo de la mano de Manolo Saiz, ha tenido una carrera paralela a la ciclista que ha consistido, sencillamente, en sufrir una fatalidad tras otra. Cañada sufrió lesiones en sus tendones de aquiles, fracturas en un cúbito y un radio, necrosis en una muñeca y, por si fuera poco, un problema cardíaco en plena Vuelta a España que le obligó a pasar por la mesa de operaciones. Un recuerdo ciclista es su terrible caída en el pasado Tour, cuando chocó con el alemán Kessler, perdió el equilibrio y se rompió la clavícula. Su palmarés necesariamente se ha quedado corto; debería tener más, pero tiene lo que ha podido tener, sin poder mantener una regularidad en las carreras. Aunque cuando pudo, venció, como en ese 2000 que pasa por ser su mejor temporada. A pesar de todo tiene un Circuito de La Sarthe (2000), con su etapita; una Vuelta a Murcia (2000), con sus etapitas; y toda una Vuelta a Cataluña (2006). Parece que vuelve a encontrarse bien; esperemos que acompañe la suerte.  
     
    April 20

    Roberto Traficante, un apellido curioso

    Uno de los seis integrantes de la fuga buena, aunque no definitiva, de la pasada Milán-San Remo, en la que hay que recordar que venció Óscar Freire, fue el italiano Roberto Traficante, que posteriormente se retiró. Choca el apellido, la verdad, en unos tiempos en los que el ciclismo vive permanente, y desgraciadamente, con la sospecha del dopaje. El chaval, claro, qué culpa va a tener. Lo cierto es que este corredor, que pasó a profesionales el año pasado, luce los colores del equipo LPR. Traficante nació la localidad de Giussano un 23 de septiembre de 1984; su peso ideal son los 74 kilos y su altura, 184 centímetros. Un corredor alto y corpulento que, por tanto, bien podría encontrar un hueco como clasicómano rodador o lanzador; su ídolo, sin embargo,  es Lance Armstrong. Y la carrera que ganó éste siete veces, el Tour de Francia, es su gran sueño como corredor. Le gustaría ganar la carrera amarilla; sería curioso ver que Traficante gana el Tour, su carrera favorita. Seguro que la moral victoriana de la organización le impediría tal hecho con tal de evitar las bromas, aunque Traficante lo hubiera merecido. Por cierto, Ligabue y Vasco son sus gustos musicales favoritos.
    April 18

    Joly, en alza

    El ciclismo francés lleva mucho tiempo buscando una referencia ciclista clara. Desde Hinault, sólo Fignon y Jalabert han sido fenómenos de masa. Han tenido mucho más y buenos corredores, como Virenque, Brochardt o Mottet; y algún buen corredor que se viene abajo, como De las Cuevas... es lo que tienen los reduccionismos, que dejas gente importante fuera. Y seguro que alguno destacado se queda en esa triple partición. De un tiempo a esta parte, el ciclismo galo da la sensación de ser los mismos perros con distintos collares. Hay mucho cambio de equipo de año a año, pero hay un grupo de ciclistas que ahí anda destacando a su manera. Es lo que tienen, a la espera de un nuevo talento, aunque éste está en el mountain bike y se llama Julien Absalon. Sylvain Chavanel, los velocistas Nazon, Florent Brard, Stéphane Augé, Thomas Voeckler, Samuel Dumoulin... y Joly, Sèbastien Joly. Este ciclista, actualmente en la Française des Jeux, se ha puesto de moda esta temporada tras su octavo puesto en el Criterium Internacional o el duodécimo, y por tanto primer francés, en la París-Niza. El chaval, de 28 años en junio, ganó este martes la París-Camembert, una de las clásicas con más cartel en Francia... aunque algo menos en el extranjero en los últimos años. Tras tres temporadas en el Bonjour, con el que pasó a profesionales en el 2000 y logró una victoria en el Circuito de Las Minas, Joly fichó por una temporada en el Jean Delatour para, tras un año, correr dos temporadas en Credit Agricole. Ha sido en el equipo bancario donde se ha confirmado como un buscavidas, un cazaetapas sin palmarés que se muestra combativo en cada etapa. Aunque sólo en Francia. Joly ganó el año pasado el Tour del Limousin tras ganar la primera etapa a su manera. Curiosamente, Joly destacó como ganador de la París-Roubaix para aficionados. Bien podría haber sido una tarjeta de presentación para las clásicas, pero nunca explotó esa faceta suya.
     
    Por cierto, para combativos, los organizadores de la Bicicleta Vasca. Puteados por el ProTour, no han renunciado a perder dos días de competición en la próxima edición para salir adelante. Problemas económicos pusieron las cosas difíciles al Club Ciclista Eibarrés y al Club Deportivo Eibar; luego los equipos pusieron pegas. Por eso, ante los problemas de calendario, han optado por el renovarse o morir. Y renuevan, entre el 8 y el 10 de junio, con la duda de ver, en función de los acontecimientos, si siguen con este formato o regresan a las cinco etapas.... aunque con la orografía vasca, el espectáculo está garantizado.
    April 16

    El arquero entre la piedra

     
    "No sabemos si la ganará algún día, pero Flecha tiene una París-Roubaix en sus piernas". Lo dijo Carlos de Andrés, al que eché mucho de menos en la retransmisión de hoy. Porque él le da una pasión inusual a la magia del pavé.  Pero tiene razón. No sabemos si la ganará, aunque solo tiene 30 años y esta carrera pide veteranos. Pero la tiene en sus piernas. La lectura de Flecha con respecto al año pasado ha sido de libro. Ha sido un año de reflexión. Flecha, estoy seguro, ha estudiado esta carrera mucho tiempo en cuanto a cómo tiene que forzar la prueba. Él sabe que no tiene la velocidad de otros corredores, lo que le impide llegar en un grupito de dos o tres con un Boonen o similar. Él tiene que romper la carrera y tirar, si puede, solo. Y en esas está. Su victoria sería la más justa de cuántas ha tenido/merecido el ciclismo español. Si vemos sus actuaciones en los tres últimos años, curiosamente en los tres ha estado en la pomada, solo ha hecho mejorar y leer cada vez más correctamente la carrera.

    Para mí ha estado de diez. El segundo le tiene que saber a gloria, aunque esté fastidiado. Porque este año, por circunstancias, lo tenía todo favorable; pero O´Grady ha estado listo. Hasta en la tele lo tienen claro, que ponían "Groupe Flecha". Porque Juan Antonio se ha convertido en un aspirante de tronío, que diría Javier Ares. Y se merece esta carrera. Sus lágrimas en el podio, supongo que de impotencia, me hacen admirarle más por el amor que siente hacia ese bendio infierno ciclista. El arquero cazará su presa de piedra, tengo fe en él. Y espero ya que llegue el 2008.

    ¡Vamos, Flecha!

    April 11

    La lección de Manolo Beltrán

    Más sabe el diablo por viejo que por diablo, afirma un refrán. Manolo Beltrán lo ha demostrado este martes en la segunda etapa de la Vuelta al País Vasco, con final en las cuevas de Pozalagua. El jienense, a sus casi 36 años, conquistó su cuarta victoria en el profesionalismo después de su ya lejana victoria en la general de la Vuelta a Cataluña. Poco, pero bien, que diría el otro. Beltrán dio una lección de saber leer una carrera cuando el joven José Antonio Redondo, un grandísimo escalador en ciernes que comienza, pese a su juventud, a merecerse ya mismo una victoria, atacó. El triqui, según le pusieron por su afición a tomar galletas para recuperar hidratos de carbono cuando comenzaba en el ciclismo, mantuvo la tensión necesaria para no descolgarse, para aguantar con unos metros y buscar una oportunidad. Una rampa muy dura se le atragantó a Redondo, que miró hacia atrás y Beltrán, constante en su pedalear, supo leer el momento. Había que apretar. Apretó, dejó clavado a Redondo... y ganó sin dejar de apretar los dientes, pero esbozando una amplia sonrisa. El palmarés no suele premiar siempre a los hombres más regulares, a esos biodiesel que siempre están ahí pero no suelen rematar. Quizá le pase lo mismo a Beltrán, para el que la bicicleta era un medio de transporte cuando, de joven, acompañaba a su padre al olivar para realizar las labores del campo. Ese sacrificio diario incuestionable, el hecho de ir a las faenas agrícolas, le ha convertido en un hombre disciplinado. El esfuerzo, el darlo todo, es innato en él, porque asi que trabajar el campo. Y en la bici lo demuestra. El campo no es su modo de vida, pero si ha sabido transmitir que el jornal hay que ganarlo siempre. Por eso es tan buen gregario. Por eso Olano y la Vuelta que brilla en su palmarés tiene que estarle tan agradecido al simpático corredor del Liquigas. Por cierto, ha justificado, por si había dudas, su fichaje por el Liquigas de Danilo di Luca. A punto de cumplir 36 años, lo hará en mayo, el triqui es un ejemplo de sacrificio. "Ser ciclista es lo mejor que me ha ocurrido en la vida", decía en la meta. Más dura es la vida en el campo, tiene que pensar. "Redondo merecía la victoria tanto como yo", apuntaba con modestia al tiempo que aplaudía a la afición del País Vasco: "Es de chapeau, la mejor de todo el territorio nacional". Constante y agradecido. "Yo soy como una hormiguita, voy pasito a pasito, pero suelo ser seguro".
    April 10

    El estreno del bisonte Cobo

    Juan José Cobo llevaba cuatro años como profesional y aún no había podido levantar los brazos, el sentimiento de gloria más puramente ciclista que existe. Cobo se estrenó este lunes, nada menos que en la Vuelta al País Vasco. Y lo hizo con una victoria de fuerza, de autoridad, atacando a sus compañeros de fuga en una meta muy de País Vasco, es decir, en cuesta y con las cunetas plagadas de público. Cobo, conocido por el Bisonte de la Pesa por su fortaleza, ya sabe qué es ganar. Fuerte y robusto en el llano, Cobo ha encontrado la confianza de Matxín en su progresión. Después de cuajar un buen palmarés en aficionados, con un título nacional contrarreloj incluido, este cántabro no ha gozado de suerte en el siempre difícil profesionalismo. De hecho, en su primera carrera como pro, en el Tour de Qatar, se rompió el codo. Un inicio desolador que le cortó las alas en unos momentos donde solo te puedes adaptar de un modo, como dicta la ley del ciclismo, trabajando para tus líderes naturales. Aún así dejó muestras de su clase: en 2005 hizo segundo en una etapa de la Vuelta a Alemania y el año pasado, tercero en una etapa de País Vasco. Resultados aislados, pero que Matxin ha sabido entender como signos de calidad. Cobo, residente en el barrio de La Pesa de Cabezón de la Sal -de ahí su mote-, es un ejemplo más de que el medio no hace al ciclista. Sevilla, albaceteño de llanura, es escalador. Cobo, en la tierra de la montaña, es muy fuerte en el llano y rodando. Podría ser un buen corredor de clásicas, si se lo cree. No en vano va mejorando en la montaña y hoy, en País Vasco, lo ha demostrado. Tiene el punch necesario para ser un Jens Voigt. Por ejemplo. Las victorias no suelen ser sorprendentes si se mira un contexto. Aunque siempre hay excepciones. El domingo, en el Tour de Flandes, ganó un Ballan que llegaba pletórico, algo que, medallita para nosotros con permiso del respetable, adelantamos que podría pasar. La victoria de Cobo llega después de un momento de forma en el que ha logrado una tercera posición en la Vuelta a Castilla y León y un quinto en el GP Miguel Induráin, el pasado sábado. Un triunfo que refrenda a un perfil de corredor del que suelen aparecer ciclistas en el pelotón español, afortunadamente.

    April 06

    Ballan, el 'bontempino' de las Clásicas

    Otros clasicómanos explotan antes, pero en el caso de Alessandro Ballan esa irrupción aún está por ver. Se le ve que tiene madera para las pruebas de un día, aunque más que por puestos, su auténtico mérito ha sido aparecer en determinadas carreras, como la París-Roubaix. Juan Antonio Flecha, denostado por muchos, tiene mucho más palmarés que él, sin ir más lejos. Ballan, sin embargo, tiene 27 años (en noviembre hará los 28) y puede perfectamente explotar de forma tardía y mantenerse entre los grandes hasta bien entrada la treintena. Es la tónica de muchas décadas de ciclismo, en la que es raro ver jóvenes valores que aparecen, convencen y permanecen. Es más habitual comprobar cómo los viejos rockeros son los que imponen las leyes. Vamos, es más difícil ver un fenómeno Boonen en Flandes -Boonen es único- que a los Van Petegem y compañía.
    Es el caso de Ballan, apelllido ciclista donde los haya (recuerden el equipo Mecair-Ballan o posterior Gewis-Ballan  con los Moreno Argentin, Eugeni Berzi, Piotr Ugrumov, el ruso Bobrike... o el Ballan a secas con el que Simoni se consolidó en la élite). Bontempino, como le llaman en Italia por su recuerdo hacia Guido Bontempi, -aunque a mí se me parece más a Iñigo Cuesta con patillas finas-, ha sido una negación constante en el sentido de que todo el mundo le veía como escalador. Pero él, sin embargo, se empecinó en las clásicas. Haber trabajado para Gianluca Bortolami o Romans Vansteins le inoculó la pasión por el calendario de primavera cuando apenas era un neo y, en las clásicas, ni había entrado en los primeros 20 puestos de ninguna prueba. Unos tiempos todavía recientes, pues pasó a profesionales en 2004. Tipo de clasicómano, desde luego, tiene gracias a ese metro noventa que le pone en vanguardia en cuanto a altura.
    Su victoria en la general final de los Tres días de la Panne indica que el proceso de maduración está muy avanzado. Más que nada porque este triunfo llegó tras una fractura en la Tirreno-Adriático y se ha recuperado perfectamente. Este año hay que contar con él más que nunca para Flandes y Roubaix. Una victoria en alguna de las dos carreras callaría muchas bocas, las mismas que no eran partidarias de su clase. Y es que Ballan, antes de su fichaje por Lampre, no tuvo claro su salto. Como tantas veces en este deporte, necesitó de padrinos. Padrinos que, visto lo visto, han ganado credibilidad.
     
    Lo que se va a encontrar el domingo en Flandes, visto desde un punto muy cicloturista, en este vídeo del koppenberg, o en este otro del Geraardsbergen. Y de postre, uno del Koppenberg en plena carrera con los profesionales. Desde luego, viva youtube.